
Después de varios días, llegó de pronto a Berlin un poco de alegría de esas que sólo se experimentan a nivel familiar, porque mi prima Fernanda (alias la Rata, y lo dice con orgullo, vaya cosas) arribó para pasar una semana cultural, desmadrosa y de paseínes. Y de verdad que todo salió a pedir de boca, incluyendo un plan estilo alemán que hice (Me preocupa que me propuse horarios exactos y así quedó!)...conocimos Berlín, jugué a ser guía de turistas y parece que me sale más que bien, de hecho ya conozco bastante esta mi ciudad (Sin ser presuntuoso o mamila jeje).
El tour incluyó conocimiento general de la ciudad, comida propia del área, y algo así como Brandenburger Tor, Checkpoint Charlie, Sachsenhausen Konzentrationslager, Reichstag, Siegessäule, Tiergarten, Kaiser Wilhelms Gedächtnis Kirche, Unter den Linden, Museuminsel, Alexanderplatz, Gendarmenmarkt, Muro de Berlin, Topographie des Terrors, Potsdamer Platz, Museo al Holocausto, y mucho más. También incluyó un paseo de fin de semana por Dresden y Meißen, que ya conocía yo, pero quise llevar a estos zonzos a conocer. :D Y de paso a la ciudad de Erfurt y Weimar con el ticket para 5 personas por precios módicos, allá vamos Fer, Pollo, Richi, Pocha y Rudy!
En Dresden conocimos primero la lechería que ostenta el título de la más bonita, aunque sus productos están medio ojeis, además carísimos (si no les dio diarrea a Rudy y a la Pocha es porque Dios es grande). Luego a conocer el AltStadt con una parada previa a la Torre de los 3 Reyes con una vista espléndida de Dresden, y luego consumimos el día en hacer poses cotorras, comer helado, gozar el día, a eso vinimos! No?
Weimar, Thüringen: Está culturalmente buena según los libros, pero no encontramos nada tan cultural y salvo la estatua de Goethe y Schiller, todo está aburrido, así que sigamos. Por cierto, esa Pocha es malísima guía!
ERFURT, Thüringen: Llegamos por fin, desvelados, madreados, cansados pero inspirados a la ciudad capital del estado de Erfurt, conocido en Alemania como el corazón verde. Una ciudad alguna vez dañada por la Guerra y por la que poco se hizo durante el regimen Socialista, para recuperar el esplendor antiguo. Aún así, es increíble, tiene una vida animada, y un Barrio antiguo muy agradable, en el que vale bien la pena pasar un día o más enteros. Tras la caminata y comer mil helados (que fue lo que se llevó las palmas en el viaje!), llegamos a una Feria, y entre desmadre y hambre, terminamos comiendo esas cajitas chinas, subiendo a la ciudadela a tener una vista única de la ciudad y jugar a la guerrita con un cañón que más parecimos Harry Potter que guerrilleros, en fin.
Después de todo, creo servir como guía de turismo.
El tour incluyó conocimiento general de la ciudad, comida propia del área, y algo así como Brandenburger Tor, Checkpoint Charlie, Sachsenhausen Konzentrationslager, Reichstag, Siegessäule, Tiergarten, Kaiser Wilhelms Gedächtnis Kirche, Unter den Linden, Museuminsel, Alexanderplatz, Gendarmenmarkt, Muro de Berlin, Topographie des Terrors, Potsdamer Platz, Museo al Holocausto, y mucho más. También incluyó un paseo de fin de semana por Dresden y Meißen, que ya conocía yo, pero quise llevar a estos zonzos a conocer. :D Y de paso a la ciudad de Erfurt y Weimar con el ticket para 5 personas por precios módicos, allá vamos Fer, Pollo, Richi, Pocha y Rudy!
En Dresden conocimos primero la lechería que ostenta el título de la más bonita, aunque sus productos están medio ojeis, además carísimos (si no les dio diarrea a Rudy y a la Pocha es porque Dios es grande). Luego a conocer el AltStadt con una parada previa a la Torre de los 3 Reyes con una vista espléndida de Dresden, y luego consumimos el día en hacer poses cotorras, comer helado, gozar el día, a eso vinimos! No?
Weimar, Thüringen: Está culturalmente buena según los libros, pero no encontramos nada tan cultural y salvo la estatua de Goethe y Schiller, todo está aburrido, así que sigamos. Por cierto, esa Pocha es malísima guía!
ERFURT, Thüringen: Llegamos por fin, desvelados, madreados, cansados pero inspirados a la ciudad capital del estado de Erfurt, conocido en Alemania como el corazón verde. Una ciudad alguna vez dañada por la Guerra y por la que poco se hizo durante el regimen Socialista, para recuperar el esplendor antiguo. Aún así, es increíble, tiene una vida animada, y un Barrio antiguo muy agradable, en el que vale bien la pena pasar un día o más enteros. Tras la caminata y comer mil helados (que fue lo que se llevó las palmas en el viaje!), llegamos a una Feria, y entre desmadre y hambre, terminamos comiendo esas cajitas chinas, subiendo a la ciudadela a tener una vista única de la ciudad y jugar a la guerrita con un cañón que más parecimos Harry Potter que guerrilleros, en fin.
Después de todo, creo servir como guía de turismo.

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