


70 kilómetros al Oriente de Berlín se halla la frontera con un país de dimensiones similares a las de Alemania, de historia ligada en muchos aspectos, culturales, bélicos, algunos no precisamente bien recordados, y al mismo tiempo, con muchísima diferencia, sea en el aspecto económico, en el religioso o en el lingüístico (sí, los idiomas eslavos son una cosa terríblemente difícil).
Y tras estos meses, al final se nos hizo cruzar la ahora inexistente frontera, y conocer dicho país: Polonia. Ádám, Anna y yo, algo aburridos y tristes por la partida de la apreciable Ewelina, decidimos darle alcance un día en su tierra, a modo de paseo igualmente (why not!?) y comprando uno de esos boletos de "Hasta 5 amigos por poquitos €" nos lanzamos primero a Szczecin, y posteriormente, sólo Ádám y yo, a alcanzar a Anna y Ewelina, la semana siguiente a Poznań por todo un fin de semana.
SZCZECIN, Polonia: Capital de la región de Zachodniopomorskie, osea, la Pomerania Occidental (para el que no sepa cómo rayos pronunciar tal nombre, recuerden que aprender un idioma eslavo es casi como poner a un Político a aprender Ecuaciones diferenciales en el plano complejo, jajaja, en fin, la pronunciación es como "SHCHECHIN"). Se halla a sólo 15 kms. de la frontera con Alemania, de hecho antiguamente fue una ciudad alemana, hasta 1945, cuando las tierras al Este del río Oder fueron entregadas a Polonia como compensación de que al Oriente los rusos se apañaron tierras polacas...
Aún cuando la frontera ya fue abierta completamente, es decir, sin revisión de pasaportes, visados ni nada así, se nota una diferencia increíble, en Alemania las autopistas en estados casi impecables, con señalamientos oportunos y casitas de esas tipo granja en buen estado, y sólo unos metros adelante se nota la ineficiencia de tantos años de gobierno comunista en Polonia, casas en mal estado, carreteras descuidadas y letreros en un idioma que me dejó pensando: "Y hay gente que dice que el Alemán es impronunciable!!". Sin embargo no todo es así de terrible, sobre todo si se llega con amigos que saben hablar el idioma y vamos dispuestos a pasar un día pkmdr! Aunque no hay demasiado que ver, una vuelta de curiosear y hallar el lado bueno de la ciudad vale bien la pena.
POZNAŃ, Polonia: Siguiente semana, primero en auto desde Berlín hasta Szczecin, y luego, en tren desde allí hasta Poznań (Pronúnciese como Podsnañ), Capital de Wielkopolskie, ciudad que tuvo alguna vez que ver o pelear con dominios alemanes, pero de hecho fue desde su fundación una ciudad polaca, y según algunos autores, no hay mejor introducción a la cultura polaca que dicha ciudad. Y sí, está bastante agradable, mucho más que Szczecin, con gente muy chida y barcillos bastante cotorros para echarse una cheve polaca, de la cuál presumen los polacos, es más fuerte que la alemana (De 4.5° a 5.2°, ohhhh!!! No nos vayamos a intoxicar! jajaja), pero sí hubo también tiempo para un Vodkazo de Wiborowa, servido a lo polaco, en pequeños vasitos, frío frío, y de un golpe, para luego comer un pepinillo y dejar un sabor bien raro en la lengua. (Y no hace cruda!!!!!!!!)
Ah! También el centro de la ciudad está bastante agradable, esto, más el hecho de conocer gente chida y pasarla con amigos, sí, pasamos un fin de semana excelente, hospedados por Agnieszka y Ewelina, alimentados y consentidos...y aprendí a decir frases de supervivencia en Polonia, desde el "Kurwa mać" hasta el "Jesteś najpiękniejszą kobietą na świecie". En fin...la visita a Krakow ya se está planeando...sólo planeando.
Oh sí...y "Anna dijo que..."se refiere a una ocasión que mi adorable amiga me dijo "Las alemanas son horribles, debes ir a Polonia!"...y para mí fue una locura, siendo que las alemanas son completamente lindas, entonces taché a Anna de loca, insana y demás, hasta que puse pie en Polonia y no tuve más remedio que pedirle disculpas y luego pensar "Vaya que Dios estaba muy de buenas cuando creó Polonia!!!" (Palabra!!!).
Y tras estos meses, al final se nos hizo cruzar la ahora inexistente frontera, y conocer dicho país: Polonia. Ádám, Anna y yo, algo aburridos y tristes por la partida de la apreciable Ewelina, decidimos darle alcance un día en su tierra, a modo de paseo igualmente (why not!?) y comprando uno de esos boletos de "Hasta 5 amigos por poquitos €" nos lanzamos primero a Szczecin, y posteriormente, sólo Ádám y yo, a alcanzar a Anna y Ewelina, la semana siguiente a Poznań por todo un fin de semana.
SZCZECIN, Polonia: Capital de la región de Zachodniopomorskie, osea, la Pomerania Occidental (para el que no sepa cómo rayos pronunciar tal nombre, recuerden que aprender un idioma eslavo es casi como poner a un Político a aprender Ecuaciones diferenciales en el plano complejo, jajaja, en fin, la pronunciación es como "SHCHECHIN"). Se halla a sólo 15 kms. de la frontera con Alemania, de hecho antiguamente fue una ciudad alemana, hasta 1945, cuando las tierras al Este del río Oder fueron entregadas a Polonia como compensación de que al Oriente los rusos se apañaron tierras polacas...
Aún cuando la frontera ya fue abierta completamente, es decir, sin revisión de pasaportes, visados ni nada así, se nota una diferencia increíble, en Alemania las autopistas en estados casi impecables, con señalamientos oportunos y casitas de esas tipo granja en buen estado, y sólo unos metros adelante se nota la ineficiencia de tantos años de gobierno comunista en Polonia, casas en mal estado, carreteras descuidadas y letreros en un idioma que me dejó pensando: "Y hay gente que dice que el Alemán es impronunciable!!". Sin embargo no todo es así de terrible, sobre todo si se llega con amigos que saben hablar el idioma y vamos dispuestos a pasar un día pkmdr! Aunque no hay demasiado que ver, una vuelta de curiosear y hallar el lado bueno de la ciudad vale bien la pena.
POZNAŃ, Polonia: Siguiente semana, primero en auto desde Berlín hasta Szczecin, y luego, en tren desde allí hasta Poznań (Pronúnciese como Podsnañ), Capital de Wielkopolskie, ciudad que tuvo alguna vez que ver o pelear con dominios alemanes, pero de hecho fue desde su fundación una ciudad polaca, y según algunos autores, no hay mejor introducción a la cultura polaca que dicha ciudad. Y sí, está bastante agradable, mucho más que Szczecin, con gente muy chida y barcillos bastante cotorros para echarse una cheve polaca, de la cuál presumen los polacos, es más fuerte que la alemana (De 4.5° a 5.2°, ohhhh!!! No nos vayamos a intoxicar! jajaja), pero sí hubo también tiempo para un Vodkazo de Wiborowa, servido a lo polaco, en pequeños vasitos, frío frío, y de un golpe, para luego comer un pepinillo y dejar un sabor bien raro en la lengua. (Y no hace cruda!!!!!!!!)
Ah! También el centro de la ciudad está bastante agradable, esto, más el hecho de conocer gente chida y pasarla con amigos, sí, pasamos un fin de semana excelente, hospedados por Agnieszka y Ewelina, alimentados y consentidos...y aprendí a decir frases de supervivencia en Polonia, desde el "Kurwa mać" hasta el "Jesteś najpiękniejszą kobietą na świecie". En fin...la visita a Krakow ya se está planeando...sólo planeando.
Oh sí...y "Anna dijo que..."se refiere a una ocasión que mi adorable amiga me dijo "Las alemanas son horribles, debes ir a Polonia!"...y para mí fue una locura, siendo que las alemanas son completamente lindas, entonces taché a Anna de loca, insana y demás, hasta que puse pie en Polonia y no tuve más remedio que pedirle disculpas y luego pensar "Vaya que Dios estaba muy de buenas cuando creó Polonia!!!" (Palabra!!!).

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